
En la Medicina Tradicional China (MTC), el invierno representa el momento
de mayor quietud del ciclo anual. Es la estación con menos horas de luz,
marcada por el frío, la humedad y unas condiciones climáticas más exigentes,
pero también por un contexto social particular, en el que se concentran las
celebraciones y los encuentros familiares. Todo ello influye en nuestro estado
físico y emocional, despertando de forma natural la necesidad de recogimiento,
interiorización y descanso.
Desde la mirada de la MTC, el invierno no es un periodo para la expansión
ni para el esfuerzo excesivo, sino un tiempo para conservar la energía vital,
proteger el calor interno y acompañar el ritmo de la naturaleza, que se
repliega para preparar el nuevo ciclo.
El invierno y la
función energética del Riñón
El órgano protagonista del invierno es el Riñón, considerado en la Medicina Tradicional China la raíz de la vida. El Riñón gobierna los huesos, la médula y el cerebro, y está directamente relacionado con la energía esencial o Jing, una sustancia preciosa que sostiene el crecimiento, el desarrollo y la capacidad de adaptación a lo largo de la vida.
Por este motivo, durante el invierno es especialmente importante cuidar
este sistema. Molestias óseas, debilidad en la zona lumbar, sensación de
cansancio profundo o una disminución de la claridad mental pueden
interpretarse, desde la lógica de la MTC, como señales de que la energía renal
necesita atención.
En su aspecto sensorial, el Riñón se abre al oído. La relación entre Riñón y las orejas resulta especialmente llamativa, no solo desde el punto de
vista funcional, sino también simbólico, ya que ambos comparten una forma
similar que recuerda al embrión humano, desarrollado en un medio acuoso donde
el sonido se transmite con facilidad.
El elemento Agua y la
regulación de los líquidos
El Riñón se asocia al elemento Agua, principio fundamental de la vida. El
cuerpo humano está compuesto en gran parte por agua, al igual que la Tierra,
donde este elemento constituye un auténtico sistema circulatorio que incluye
ríos, mares, lluvias, nieve y nubes.
En el organismo, el Riñón desempeña una función esencial en la regulación
de los líquidos, separando la parte pura de la impura. La fracción más clara
asciende para nutrir al Pulmón, mientras que la parte residual se dirige hacia
la Vejiga para su eliminación. Este delicado equilibrio se vuelve más
vulnerable durante el invierno, cuando el frío puede interferir en la correcta
circulación y transformación de los fluidos.
El miedo como emoción
del invierno
Cada estación se asocia en la MTC a una emoción predominante, y en el caso
del invierno esta emoción es el miedo. No se trata únicamente de un miedo
puntual, sino de estados más profundos como la inseguridad constante, la
negatividad persistente o determinadas fobias.
Cuando esta emoción se mantiene en el tiempo, puede afectar a la energía
del Riñón y repercutir tanto en el equilibrio emocional como en la salud
física. Por ello, el invierno es también un momento adecuado para observar el
estado interno, cultivar la calma y reforzar la sensación de seguridad y
sostén.
Alimentación y hábitos
para el invierno
La dietética china recomienda, durante el invierno, priorizar alimentos que
ayuden a conservar el calor interno y a nutrir en profundidad. Las cocciones
largas, a fuego suave y con menos agua, permiten obtener platos más
reconfortantes y fáciles de asimilar.
Sopas, caldos y estofados, junto con verduras de raíz, cereales integrales
y algas marinas, son opciones especialmente adecuadas para esta estación. Estos
alimentos favorecen el fortalecimiento de los Riñones, ayudan a mantener el
calor interno y contribuyen a preservar la energía vital que será necesaria en
los meses siguientes.
Vivir el invierno
según la lógica de la MTC
Desde la Medicina Tradicional China, el invierno no es un tiempo de
carencia, sino de potencial oculto. Es la etapa en la que se cuida la raíz, se
preserva la esencia y se acepta la quietud como parte necesaria del ciclo
vital.
Adaptar los hábitos, la alimentación y el ritmo de vida a esta estación
permite no solo prevenir desequilibrios, sino también llegar a la primavera con
una base energética más sólida, mayor claridad mental y un equilibrio más
profundo entre cuerpo y emoción.


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